lunes, 26 de julio de 2010

Je t´aime

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La poesía es absoluta, es creación del más puro nivel. La poesía es alta, para pocos, no para mí, el equipo de Adhuc tempus. Pero es inquietante, porque la jirafa que anda de vez en cuando por mi vecindario, recita mucha esta retaíla de amor. ¿Y quién no tiene un amor? Yo tengo uno inmenso.



La postura perfecta cuando la ciudad se llena de luces,
como un dibujo románico, como una figura de ojos
egipcios,
que no necesitan preguntar nada.

La música diamantina de los corales caribeños,
escriben en los vahos estrechamente,
tu nombre,
pletórico de destellos luminosos.

No se cruzan líneas delgadas, ni se llaman
góndolas en ríos oscuros,
mejor escuchemos melodías subterráneas,
pero muy cerca de todos.

Para que cuando las olas se levanten juntas,
no haya vuelta atrás, porque habrá el más
puro alboroto. Y nosotros somos silencio,
figuras prefiguras del amor
incontrolable.

Ahora mismo, los mares del sur
y del norte,
yacen tendidos como trenes descarriados,
así que nuestro beso no los despertará.

A PROPÓSITO DEL BICENTENARIO

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LA SALVAJE ESPERANZA

Eramos dioses y nos volvieron esclavos.
Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Eramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable.


gONzalo Arango

sábado, 29 de mayo de 2010

Poema institucional

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A MI QUERIDO CO.S.F.A.


El alegre tañir de tu campana centenaria
con ding dong melodioso nos invita a formar
y elevamos al cielo matutina plegaria
remembrando a Francisco su oración por la paz.

En tus aulas fecundas se ha forjado el futuro
más de mil egresados son tu fiel heredad
y tus arcos espléndidos nos mantienen seguros
más que casa una escuela, más que escuela un hogar.

Corredores plagados de recuerdos perennes
¡Oh glorioso Colegio!, tu no tienes igual
bajo el patio subyace esa cripta solemne
donde muchos hermanos hoy descansan en paz.

Y tus sólidos muros de lustrosas paredes
se mantienen impávidos cinco décadas más
desde el día en que un hombre te vistió de laureles
Agustín hoy tu sueño se tornó realidad.

Es por eso que ahora lo clamamos al viento
¡Franciscanos por siempre! con virtud y saber
y ante Dios en el cielo esto es un juramento
la humildad y el amor nos han de preceder.

Diego Bonilla Medina

La absolución

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Es importante y estimulante desde cualquier punto de vista, encontrar textos tan significativos como los del profesor Diego Bonilla. Lo es aún más, cuando el aporte llega desde la poesía y el cuento, expresiones ambas pletóricas de fantasía y lucidez.

LA ABSOLUCION NEGADA
AUTOR DIEGO BONILLA MEDINA
Esa mañana era distinta a todas las demás que la gente recordaba. El calor parecía haberse ensañado en ese pequeño pueblo llamado paradójicamente Calentano, clavado en algún lejano rincón de la costa Caribe Colombiana. El bochorno pegachento se adhería con sus tentáculos a la piel de los pueblerinos, quienes en su afán de despojarse de él se ventilaban con grandes hojas de plátano que se secaban y marchitaban en segundos. Parecía como si calentano fuese la mismísima entrada del infierno, todos buscaban las escasas sombras que proyectaban las escuálidas palmeras de penachos trasquilados por el tiempo; hasta los perros jadeaban penosamente tratando de ventilar sus recalentados cuerpos. Las escasas brisas provenientes del océano tan solo levantaban polvo de las desvencijadas calles y con su infernal aliento golpeaban la humanidad de los escasos transeúntes arrancándole ríos de sudor que empapaban la espalda y las axilas de sus desaliñadas ropas haciendo que estas se pegaran a sus cuerpos caprichosamente.
Tan solo eran las diez de la mañana y hasta las nubes parecían haber abandonado para siempre el límpido cielo que cubría Calentano.
Sobre la plaza principal tan solo visitada por algún perro vagabundo buscando alguna sombra esquiva, se erguía majestuosa aquella humilde iglesia de paredes blancas y estilo colonial construida en barro, paja y bareque. En su interior a pesar de ser domingo, tan solo se encontraban dos viejas rezanderas cubiertas con sus velos de encaje postradas ante un altar vacio y rezando el rosario con una vieja camándula de madera quizás heredada de sus ancestros. Allá, en la intimidad del confesionario está sentado el padre Joaquín, viejo párroco de aquella humilde congregación, con la sotana desabrochada en el pecho y movimiento con su mano izquierda, a manera de abanico la estola purpura adornada con bordados dorados que descansaba sobre sus hombros, trataba inútilmente de alejar aquel bochorno infame de su fatigado cuerpo, mientras esperaba la aparición de un pecador en busca de redención y absolución divina.
Afuera todo era silencio y bochorno, bochorno y silencio ni tan siquiera un ave perdida se atrevía a alegrar con su canto tanta soledad. De repente, como salido de la nada un olor a sudor y mugre vieja inundo el confesionario, mientras al otro lado de la fina lámina de madera a través de la mirilla de la ventana la figura desgarbada de un desconocido se arrodillaba en el cubículo haciendo crujir la madera reseca por el tiempo.
- ¡Buenos días Padrecito!… musito una voz ronca y grave junto a la mirilla.
- ¡Buenos días hijo mío! – ¿que trae por aquí? – pregunto el padre.
- Es que quiero confesarme para que Usted me absuelva de mis pecados que ya son muchos – contesto aquella voz.
- Entonces te escucho porque aquel que se ha alejado del señor es bienvenido si viene a El arrepentido de corazón – dijo el padre ceremoniosamente mientras abría la biblia que descansaba sobre sus muslos al tiempo que secaba el sudor que resbalaba por su cuello, buscando afanosamente la parte alta de su pecho, con el dorso del puño del su sotana de su mano izquierda.
- Mire padrecito lo mío es grave – empezó diciendo aquella voz – He matado, violado y saqueado, no hay ningún mandamiento de la ley de Dios que yo no haya quebrantado varias veces, por eso no se si lo mío tanto lo que he hecho, como lo que voy hacer tenga perdón de Dios.
- Si tu corazón viene al señor en verdad arrepentido, Dios te podrá dar su perdón, como ya te había dicho, y si prometes ante El enmendar tu vida, todos tus pecados tendrán absolución – replico el padre.
- Y esto que le voy a decir… ¿Usted lo puede contar? - pegunto curiosa la voz
- ¡No hijo mío!... es secreto de confesión y el secreto de confesión es inviolable se ira conmigo a la tumba – contesto el padre Joaquín.
- Ummm… Si es así – dijo después de una breve pausa la voz – Vera padre es que soy guerrillero y por mandato de mis Jefes he hecho cosas innombrables y ahora tengo un nuevo encargo, por eso quiero que Usted me absuelva, porque yo debo cumplir con mis ordenes – dijo la voz.
- Pero para absolverte es necesario que tú estés arrepentido y si me dices que vas hacer algo malo es que no han arrepentimiento hijo mío – dijo el padre.
- Arrepentimiento no se – dijo la voz – solo se que tengo que poner un carro cargado de explosivos hoy a las 2:00 de la tarde frente a la casa del alcalde, padrecito y se que justos y pecadores van a volar a la mierda – dijo con tono despectivo aquella voz.
Hubo un silencio prolongado, al lado un escalofrió escalaba la espina dorsal del padre Joaquín, sus manos estaban frías y en su cabeza tan solo estaba la imagen de Martha, su única hermana, Pedrito y Danielita, sus únicos sobrinos quienes vivían justo enseguida de la alcaldía y toda su familia en este mundo. Veía como en un cuento de terror, sus cuentos mutilados y ensangrentados en medio de los escombros y desde el fondo de su garganta broto un quejido lastimero, al tiempo que una lagrima rodaba por su mejilla y su nariz se congestionaba impidiendo respirar.
- Padre… ¡Padrecito! ¿le pasa algo? – pregunto el dueño de aquella maldita voz.
- ¡Padre!... ¡padre!... – Repitió la horrible voz.
- Si, si hijo mío – dijo el padre Joaquín controlando su angustia con voz quebrada – es que tú no puedes hacer eso, mira que hay gente inocente y es pecado hijo mío.
- Toda mi vida es un pecado padrecito, es tan solo es uno mas y tengo que hacerlo, ¡así que deme la absolución ya y terminemos con esto! – clamo la temible voz.
- Yo no puede darte la absolución, ni puedo permitir que hagas esto – Dijo el padre tajantemente.
- Mire, ¡viejo hijo de puta! Si no me quiere dar la absolución pues métasela por donde quiera, pero eso si Usted no puede decir nada de esto, porque esto es una puta confesión y es inviolable ¿oyó? – dijo la maldita voz en tono airado y grosero.
- Si hijo pero es que …
- Es que nada yo veré padrecito de mierda- dijo la voz y rápidamente su dueño se paro y salió presuroso del confesionario en el mismo silencio en que había llegado.
Los segundos se eternizaron en ese breve instante, al otro lado, el padre Joaquín estrujaba afanosamente sus manos mientras los nervios recorrían los más recónditos rincones de su ser.
- ¡Hijo mío!… ¡Hijo mío! – clamo el padre… tan solo silencio y luego nada.
- ¡Hijo mío! – dijo el padre mirando a trasvés de la mirilla y entonces supo que estaba hablando solo, se incorporo de inmediato y para cuando salió del confesionario, la iglesia estaba más sola que el mismo pueblo, las viejas rezanderas ya no estaban y las veladoras consumidas tan solo despedían flacuchos hilitos de humo blanco. El bochorno persistía pero ya no importaba, ahora la bomba, ¡la maldita bomba! Era lo más importante.
- ¡Dios mío! - Dijo el padre Joaquín arrodillado junto al Cristo de cerámica descolorida y ojos sin vida, suspendido en lo alto de la pared justo detrás del altar.
- No permitas que esto pase, dame tu luz, dime que hacer Padre mío – decía llorando el padrecito Joaquín.
- Dime que hacer ¡por favor! – repitió el padre.
Después de un reguero de oraciones y muchas bendiciones el padre Joaquín se paro y se dirigió a la casa cural, como pasaba de rápido el tiempo, ya eran las 12:00 m y la bomba, la maldita bomba estallaría a las dos volando en mil pedazos lo que El mas quería en esta vida, su única familia, y El no podía hacer nada… nada, era un secreto de confesión, un maldito secreto de confesión.
- ¿Por qué? – clamo mirando hacia el cielo buscando una respuesta.
- ¿Por qué me haces esto a mí? – increpo Joaquín al cielo. Entonces pensó… “tengo que sacarlos de allí, no, no, tengo que impedir esto de alguna forma”, “tengo que hacerlo dijo para si” entonces corrió al teléfono y presurosamente marco: 6…5…4.
- ¡Maldita sea! – Colgó y empezó de nuevo: 6… 5… 3… Ring… se oyó el tono una vez…, ring, dos veces…, ring, tres veces…
- Contesten por favor… ring…
- ¡Alo! – sonó una delgada voz al otro lado de la línea.
- ¡Alo!, ¿Pedrito? Habla Joaquín tu tío.
- Hola tío ¿Cómo estás?- pregunto Pedrito.
- Bien – contesto tajante y nervioso Joaquín- ¡Pásame a tu mama!
- Se está bañando – respondió el niño.
- ¿Y tu hermanita? – pregunto Joaquín
- Esta dormida - contesto Pedrito.
- ¡Por favor dile a tu mama que es urgente! – dijo Joaquín
- Bueno – contesto Pedrito – Se escucho un tas y los pasos de Pedrito alejándose del teléfono… silencio… silencio…
- ¡Pedrito, Pedrito!...
- ¡Dios mío! – acaba de decir el padre cuando las campanas de la iglesia replicaban, anunciando el inexorable paso del tiempo.
- ¡La 1:00, por Dios! dijo Joaquín colgando el teléfono.
- La policía ¡eso es! ¡la policía! – tomo el teléfono 4…3…2… ring…
- Inspección de Calentano - contesto una voz con tono marcial.
- Mire quiero denunciar un carro sospecho parqueado junto a la Alcaldía – dijo Joaquín disimulando la voz.
- ¿Cuál es su nombre? – pregunto el policía.
- Eso no importa, ¡vaya de inmediato!.
- Pero…- clic la comunicación se corto al otro lado de la línea.
Joaquín presionaba su mano derecha tan duro el auricular que esta estaba a punto reventar enrojecida, mientras con el dedo índice de su mano izquierda mantenía presionado el botón del timbre. “Dios haz que vayan”- pensaba para si.
En ese preciso momento al otro lado del pueblo el dueño de aquella horrible voz, maldecía mientras pateaba la llanta trasera desinflada de ese viejo carro.
- Justo ahora se me tenía que pinchar una puta llanta – rezongaba para si mientras buscaba el repuesto en la parte trasera.
Cinco cuadras mas allá en el cuartel de policía dos oficiales eran comisionados para que investigaran la denuncia anónima de un carro sospechoso frente a la alcaldía. Los policías subieron rápidamente a su moto y aceleraron raudamente, al pasar por la iglesia por poco atropellan a Joaquín que salía presuroso.
- ¡Menos mal! – dijo Joaquín mientras se reponía del susto tras esquivar por milímetros la versátil moto policial.
- Me hicieron caso, ¡Gracias Dios mío! Gracias – dijo Joaquín.
Segundo después los policías parqueados sobre la acera de la alcaldía reportaban a la comandancia que la calle estaba vacía, tan solo dos viejos perros pasaban buscando sombra y un par de comadres con velos de encaje escapando al bochorno entraban a una casa.
- Vuelvan de inmediato al cuartel, es una falsa alarma, cambio - se oyó la orden con voz chistosa que salía del radio del patrullero.
El padre Joaquín algo relajado seguro que la policía ya habría detectado el carro se dirigió a la casa de su hermana, situada a una cuantas cuadras, miro su viejo reloj omega que marcaba la 1:55 de la tarde, apresuro el paso, cuando estaba a dos cuadras del lugar vio como un viejo carro blanco se parqueaba junto a la alcaldía y un hombre flaco, alto, desgarbado y sudoroso se bajaba, mientras se acercaba sus miradas se encontraban en la distancia, por unos breves instantes sus ojos se encontraron desde lejos, el hombre sonrió sin dejarlo de mirar, se hecho la bendición con su mano derecha y arranco a correr calle abajo, entonces Joaquín lo comprendió, un sentimiento de angustia e impotencia se apodero de todo su ser y mientras corría con todo lo que daba sus piernas gritaba…
- ¡No!, !No!, Señor no lo permitas - de pronto un ensordecedor ruido como un trueno taladro sus oídos, destrozando sus tímpanos y una fuerza invisible impacto de frente sobre su cuerpo haciéndolo volar por los aires, estrellándolo contra un muro situado unos metros más atrás, quedando grotescamente sentado como una marioneta contrecha en el andén, mientras una nube de polvo, grisáceo y escombros caía a su alrededor. Hubo un silencio sepulcral, un caos tranquilo, una quietud indescriptible, después todo volvió a tomar vida. Las figuras humanas cubiertas de polvo y sudor corrían en todas direcciones, sus bocas se habrían en quejidos y gritos lastimeros, pero por alguna razón que no comprendía el Padre Joaquín no podía oírlos, solo los veía pasar como zombis. Mientras la grisácea nube de polvo se disipaba logro ver como todas las casas estaban aplastadas como si un mazo gigante las hubiese apachurrado de una sola vez, habían cuerpos, pedazos de cuerpos y pedazos de pedazos de cuerpo ensangrentados y sucios, en medio de ese cuadro dantesco de sangre, polvo, muerte y desolación. Joaquín empezó a lloriquear como balbuceando como un niño.
- ¡No! ¡no! – decía una y otra vez mientras tocia tratando de devolver ese polvo húmedo que aprisionaba sus pulmones.
- ¡No! ¡no! – y por más que intentaba no se podía poner de pie, sus piernas no respondían, de pronto sintió que alguien lo tocaba.
- ¡padre!... ¡Padre Joaquín!... – se oía a lo lejos una voz mientras su hombro derecho era sacudido por una voz.
- ¡Padre Joaquín!... despierte – entonces sus ojos se abrieron, frente a El las dos comadres rezanderas hablaban incoherencias.
- Es el bochorno padre – alcanzo a oír mientras miraba a su alrededor el interior de su confesionario, su sotana empapada de sudor ya escurría dejando un charco en la mesita sobre la cual tenía apoyado su brazo derecho.
- ¿Está bien? Pregunto una de las rezanderas.
- Si… - respondió – me quede dormido y tuve una horrible pesadilla.
- Es el calor padre - dijo la otra.
- Si, si el bendito calor gracias a Dios – contesto el padre.
- No le dé las gracias a Dios que él no nos mando este calor, fue el de abajo – replico la vieja – mientras se persignaba varias veces.
El padrecito sonrió mientras se despedía, usando la estola nuevamente secando el sudor de su cuello y frente, dado gracias a Dios, en el mismo instante en el que se iba a levantar como salido de la nada un olor a sudor y mugre vieja, conocidos, impregnaron el confesionario, mientras una voz ronca y grave musitaba.
- Buenos días padrecito…
FIN

sábado, 8 de mayo de 2010

cuento por entregas

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Ayer apareció en la esquina un cadáver. Estaba negro, como corroído por el tiempo. No olía mal, sin embargo, pero era extraño no poder acercarse por la cantidad de moscas que rondaban. Estaba extendido, explayado sobre la acera fría y en pantaloncillos. Las moscas lo tocaban, saboreándolo, como la más rica comida del día. la sangre le escurría por los hombros, ya seca, dejandole una estela difuminada por el pecho y las axilas. Había sido un hombre fuerte, sin duda, por las enormes manos que se le podían ver y por el trapecio, tremendo en comparación con el mío.

viernes, 7 de mayo de 2010

El colegio

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Puede ser que en una revista escolar no necesariamente se deba hablar del propio espacio. Podría pensarse, y en efecto, que es un pleonasmo. Peor aún, haciendo mal uso del lugar que nos fue concedido, pretender definir u opinar sobre un oficio tan duro como el ser estudiante. Es inquietante ver cómo el colegio es tan difícil de definir. Por un lado, las experiencias, por el otro, el severo control. Control es la palabra favorita de la novela contemporánea y de Focault. Entonces ¿Qué debemos hacer? Lo mejor sería olvidarlo y reconfigurarlo. Los colegios no cambian. Hay unos que son muy entretenidos, son pocos, pero de todas maneras, lo peor es que lo llamen el segundo hogar.

jueves, 22 de abril de 2010

Aquellos bellos recuerdos

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Los recuerdos de un bebé se disipan. Pepito por ejemplo no sabe nada de su periodo de lactancia. Ha visto en fotos a un niño que no es él. Una vez, llegó hacia él una imagen de un juguete rústico, hecho a mano, que siempre estaba en su boca. Vió también a su madre, que lo contemplaba como lo pudo haber contemplado Goliat. Ése Goliat sin embargo era suave y cálido y lo hacía sentir como en las nubes. El sabía también que no conocía las nubes, pero ahora que aquella proyección que pasaba fugaz se lo mostraba, comprendía realmente lo que veía el cielo.
Pepito entonces por andar distraído y soñoliento se tropezó gravemente con una estación de gasolina. El juguete aquel desapareció con el golpe. Ahora solo podía recordar el golpe mientras abría los ojos. Gateando, se levantó. Algunas personas lo ayudaron, fueron muy amables cuando le preguntaban si se sentía bien. Su camisa se había manchado de sangre, de babas, y de gasolina. Pensó que en cualquier momento podía incendiarse. Trabajosamente, aún con personas llevándolo del brazo, atravesó la estación y se lavó las manos y las rodillas del pantalón.
-¿Puedo preguntarle algo?
-Ya lo hace.
-Sí claro, es decir, ¿Podría decirme qué hora es?
-Si tuviera reloj...
-Creo que atrás suyo hay uno. No lo había visto.
-Creo que sí.
Ambos voltearon.
-¿Le digo?
-Ya la sé.
Pepito salió del lugar fingiendo amabilidad. Llevaba las manos mojadas, cosa que odiaba. Además, sabía que iba tarde. Y de alguna manera desconocida, sabía a dónde.

miércoles, 21 de abril de 2010

Silencios

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¿Hay alguna razón?
Nuestros silencios.
Bueno.

Filosofía del cazador

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Filipo creció en el bosque. Un día dejó el hogar para convertirse en leñador. Redujo el número de árboles de una Hectárea en tan sólo tres días. Quiso más. Consiguió madera, mucha, que no negoció, y la amontonó.
-¡Ah!-dijo-Desearía tener un fósforo.
Durante los tres días de corte, Filipo se alimentó de animales, de toda clase. Pero ahora quería algo asado.

El libro y sus televidentes

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“Nuestro conocimiento
sobre lo que está pasando
es superficial y relativo”
William S. Burroughs.




Si bien la televisión es el elemento más popular de la era tecnológica, entendido y decodificado por todos, el libro, por su parte, es un territorio poco explorado. Al decir, por ejemplo, mucha gente no sabe leer, sustentamos este hecho. El libro es una tecnología de la cual no nos hemos apropiado; que se aleja y se bifurca y se transforma y se escabulle entre línea y línea.

Pocos han resistido la coquetería de la televisión. La decisión de venderlos en una tienda de electrodomésticos (y no en las tiendas de electrónica profesional) selló, como lo señala Román Gubern, su destino como instrumento masivo. Después de la Segunda Guerra Mundial, la televisión se convirtió en el medio de comunicación más universal; su lugar privilegiado en cada hogar, su estallido de sonidos y colores inmarcesibles y su inefable contacto con el hombre lo han hecho casi invencible. Sin embargo, lo que más molesta de este transmisor de mensajes iconocinéticos y acústicos, además de ser bandera del capitalismo, es que sin la menor vergüenza relegó el sistema gutenbergiano como modo de interactuar con el mundo.

El hecho de que en nuestros países latinoamericanos la televisión se posicione como una identidad cultural y que, además, sea el producto de exportación más llamativo (la telenovela) ubica cualquier perspectiva de mundo que tengamos en un espacio no por mucho desgraciado. No obstante, la admirable recepción que ha tenido la televisión en nuestra cultura y la manera cómo nos hemos apropiado de ella despeja la discusión tan polarizada que se ha tenido en torno a ésta. La televisión no desaparecerá dejándola de ver ni enfrentándola con el cine o con el libro (es evidente la supremacía del aparato en términos masivos), no es lo mismo ver acciones en un cartel gigante en una calle oscura, como las salas de cine, que verlas en el interior de una pequeña pantalla multicolor, como una bola de cristal, recostado en un sofá seguro y a salvo.

A este respecto nos convocan las lecturas del escribidor Mario Vargas Llosa y el ensayista y columnista colombiano Héctor Abad Faciolince. Ambos, con gran prosa y entendimiento dan cuenta de dos realidades con respecto a la televisión: la de los intelectuales videntes que ven en lo electromagnético el verdugo del libro y el del televidente común, persona gris que camina en la calle y trabaja y consume que demerita el alcance de la letra impresa. Ambos, como ya se mencionó, explican sus posturas y no ven ¡De ninguna manera! El ocaso de sus profesiones. El escritor peruano, por su parte, cuestiona la decadencia del libro y advierte que la televisión sólo superará a la literatura inmediata, aquella que por su impostura se doblegue ante la televisión, como el profesor Steiner ante la posmodernidad.

Ambos, en sus textos, declaran su interés por el libro. Sientan las bases para una discusión posterior pero teniendo a éste como estandarte. En cierta medida, es algo corrosivo. La televisión, en mi opinión, merece una reflexión más detallada. Valdría la pena pensarla como una fuente de cultura doméstica, un objeto que le ofrece toda clase de ventajas al ojo y en donde converge las principales características de la condición humana. Umberto Eco, Román Gubern, Jesús Martín Barbero son referencias obligadas en este sentido; pocos, como ellos, han dedicado monografías al monstruo televisivo contemplándolo como un todo, no como consecuencia ni como producto vampiro de la cultura con c minúscula sino como un complejo sistema de variantes multicolores.

martes, 13 de abril de 2010

oPUS 13

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El golpe del beat, el retorcer de las cadenas, como tren que parte, el balbuceo de la muda, el vestido roto y manchado de salsa de carne hace crispar mi corazon de metal. ¿Realmente estás escuchando lo que dicen esos argenteos personajes? Yo no sé tú pero me gustaría viajar lejos en bicicleta ¿Por qué no? Este mundo, más que cualquiera de esta metagalaxia, está lleno de posibilidades imposibles. Ayer soñé por ejemplo que en la bandera ya no había carroña sino poderío y grandeza. Nada puede interrumpir un sueño así.

Me muero de sed. Debe ser por la cantidad de palabras que no digo por minuto. Una jirafa habla más, su cría nace para vivir. Tiene garantizada su supervivencia. ¡Ah! se me olvidaba el hombre. Hombre de espaldas anchas, como pez en el agua, desfigúrate el rostro estrellándote contra el muro.

Cierro los ojos y pienso...¿El pensamiento es natural? Hegel explícame, Weber explícame, Popper explícame que no entiendo ¿Qué? ¿Que le pregunte a Hobbes? Jamás. Las palabras con las que inicia la noche parecen una obertura, un clásico motete coral de tiempos medievales. Ahora sé que tengo garantizado el balcón de mis ancestros. O por lo menos una santa sepultura, Sí señor, tanto escuchar los Opus de Chopin hicieron efecto.

jueves, 8 de abril de 2010

Protesto

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Planillar significa presupuestar, medir, anticiparse. Por supuesto en casos en los que las fórmulas y las discuciones poco pueden alterar un principio. Digamos que un principio no cambia con el viento ni con la acción manipulante de cualquier actor. Un principio es una idea que no tiene partes. Como el punto.
Justamente, cuando los textos o la escritura no admiten abducciones, cojen forma de discurso. Los discursos son papeles sanitarios casi siempre firmados. No obstante, muchas veces la escritura quiere ser una oda, un pensamiento arraigado profundamente al cerebro, no al corazón, un proyectil. Cuando se quiere analizar o controvertir, o manipular una escritura semejante, se inicia un trágico proceso de suplantación, la absurda empresa de querer analizar un disparo desde el punto de vista del proyectil, o de la bala, pero no desde el viento que rompe.

Muchas veces, no hay nada más para decir. Solo la verdad.

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Basquiat, Jean Michael.
Pintor negro neoyorquino.

martes, 16 de marzo de 2010

Días sin gloria

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Así como Antígona pregunta a Ismena si puede ésta ayudarla a levantar el cadáver, nosotros clamamos porque los huesos soporten la dureza del corazón. Tan platinado está que la sangre que emana es solo hierro fundido, materia antojadiza para la máquina, el engranaje, pero no para amar. El amor nace de una sensibilidad externa, que sintetiza todo lo que alguien puede esperar de la vida. Basta con hojear la Literatura realista o incluso la naturalista para darnos cuenta de ello.
No importa cuántas veces uno intente comprender el amor, nunca se puede definir, porque es un concepto que no admite parcializaciones. ¿Es el amor el tema del que más se ha escrito? Pensamos que no, creemos que en realidad toda la Literatura trata sobre el cansancio. El cansancio de amarnos los unos a los otros, el cansancio del día y la noche, de la juventud, de la adultez, del alcohol, de la calle, la casa, la comida, los vinos, los trenes, los lapiceros, el café, la escritura. Tal vez de lo único que no nos cansamos es de la niñez.
Pero la niñéz está llena de días sin gloria.

miércoles, 10 de marzo de 2010

In nómine

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Ha sido un período interesante éste de los últimos días. La vida conserva su naturaleza escurridiza, fantasmal, alegórica. Nosotros, como ustedes, conocemos perfectamente el significado de todo esto.
De parte del equipo, este poema:

Morron

¡Qué pasa que no llega el sosiego!
¿Es que la juventud es todo menos calma?
Puros recuerdos de niñez, de espanto ingenuo
de coladas y abellanas,
no hay duda que faltan, al menos, diez años más de
condena.

Es verdad, el mar nunca para,
el violín del viento toca, toca, toca,
y mientras las algas marinas absorben perennes la tenue luz
que les llega
yo en cambio quiero que todo pare,
por un minuto.

¿Cómo será un minuto en la eternidad?
como que quiero que los pensamientos se anulen,
cual desaparición forzada.

No acepto la idea de la existencia permutada;
y por eso
me ha dado malaria, me he quedado sordo,
he padecido la adicción a la noche y al silencio,
las variaciones de mi espacio que es el mismo.

Las luces del automóvil siguen encendidas
continúan persiguiéndome.
Lucho, peleo, no quiero de ningún modo
quedarme dormido.


Concepción de Rotterdam.

jueves, 4 de marzo de 2010

La noche

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Esta noche, todas las noches, son como para explayarse en la verde sombra de los árboles a contemplar la lejanía de las estrellas.
Allá arriba hay cientos de metagalaxias que explotan en la constelación de Cáncer, miles de millones de electrones y protones gestores de Universos, partículas de neutrones que a su vez crean antimundos, protones que al llegar a la tierra se vuelven fantasmas. Por lo demás, el Universo no puede ser más completo. Si la impresión llega tardía al contemplar el cuerpo humano es porque lo verdaderamente importante está allá arriba, o en las profundidades del mar, no en nosotros, parásitos según Alfonsina Storni, concresiones viscozas producto de la secreción humana según Porfirio Díaz.

¡Un gran abrazo a nuestro cuerpo!

miércoles, 3 de marzo de 2010

Uribe en la sombra

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El siguiente texto es cortesía del periódico "Con-fabulación" dirigido por unos amigos de academia:


La previsible caída del referendo reeleccionista, que costó tantas pesadillas a los colombianos vacunados contra los endriagos de la populosa fe uribista -reencauche del culto a la personalidad y del mesianismo totalitario-, y temerosos, no sin motivos, de que se abriera el camino para la consolidación de una dictadura sutil, fundada en la siempre paradójica voluntad de la clase media y el explicable entusiasmo de los grandes emporios económicos, no disipa, ni mucho menos, nuestra perenne estación invernal, regida por la frustración, el equívoco y la espera, sino que abre la posibilidad de algo peor: el fortalecimiento de la ideología creada por el ya saliente mandatario, la elevación de su derrotero a la categoría de pensamiento, filosofía, rabioso ideario, prontuario pseudo moral, catálogo para subyugar a los pueblos, cartilla de instrucciones para epígonos vergonzantes, bárbara canción de gesta, proyecto histórico para un porvenir histérico.
El triunfo que todos hemos paladeado gracias a la Corte Constitucional, y que por lo menos regala una tenue esperanza a la vapuleada democracia colombiana, deja al coloso derechista en una situación de absoluto privilegio. Aunque algunos ya empiezan a mover las fichas necesarias para que el gran jefe de la Seguridad Democrática responda ante la ley y la comunidad internacional por los más graves de sus desafueros y violaciones, todo parece indicar que crecerá frente a nosotros una gran muralla de protección a su alrededor, una torre redentora que le resguardará de cualquier tentativa justicialista. Los protagonistas de la escena política –que ahora reviven del sueño Manchesteriano en que los habían sumido- están todos de acuerdo en deificar el periodo uribista, empezando por el candidato de la izquierda ligth Gustavo Petro. Entonces no habrá castigo sino gloria, no habrá revisión crítica sino vindicación, sublimación y efervescencia teológica. ¿Qué puede preocupar al presidente Uribe? Si siguiera el ejemplo mezquino del ya fallecido Alfonso López Michelsen tendría feudo para rato. Pues nadie como aquel ex presidente entendió mejor que lo apoteósico, lo gratificante, lo deleitoso y lo que otorga magnético poder, no es llegar a presidente sino a ex presidente.
De ahora en adelante Alvaro Uribe será el rey a la sombra, la voz de la consciencia reaccionaria, un influjo que se derramará por todas partes y moldeará personas y bitácoras. Como el Dios del Medioevo y de la Santa Inquisición estará en todas partes, acechará las acciones y los movimientos de los simples mortales que le sucedan y castigará con el infierno de la estigmatización a quienes no se prosternen a sus mandamientos. Ningún castigo, repetimos, se asoma en el horizonte. Álvaro Uribe será cantado como un héroe, porque, como afirma un personaje cinematográfico de John Ford “en el oeste siempre escribimos la leyenda”
Pasado el amargo trago, que sin duda postró al señor del Ubérrimo en una ingrata resaca –difícil situación para alguien que nunca apura una copa- y una vez se haya trasteado de la Casa de Nariño, quedará en la más cómoda y halagüeña de las posiciones: Será el expresidente estrella, la apoteosis de la mistificación.
Ya nos parece oírle decir como Drácula: “Me voy, pero volveré…”
Periódico virtual "Confabulación"

martes, 2 de marzo de 2010

Equivocación que puede ser letal

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Hay en el inconsciente una información agazapada en algún rincón. Las peleas, los desencuentros, la infamia, la desobediencia, la infidelidad, no son solo temas de la más exquisita literatura ni de la más lacrimosa de las filosofías; Incluso los niños, incocentes ellos, saben perfectamente cuáles son los problemas centrales que mueven a sus padres a seguir juntos, o que llevan a una mariposa a salir de su crisálida. Éstos niños, superdotados dicen unos, son simplemete unos seres que despertaron primero que nosotros, que con unas cuantas palabras pueden describir mejor que nadie el contexto social en el que todos nos vemos sumidos.

Aquí les va la prueba

Había una vez unos guepardos, uno hembra y otro macho, que se querían mucho. Un día la hembra fue a la casa del leopardo y el macho pasó por allí y escuchó un maullido y se fue. Al paso de unos meses la hembra tuvo crías y el macho pensó que ella y el leopardo habían estado ocultamente y decidió destruir el hábitat del leopardo. Un día el guepardo, con sus orejas móviles, escuchó que la gueparda le decía al leopardo que el macho pensaba que las crías eran suyas, -Pero en realidad son de él- le dijo ella.
Entonces apareció el macho con un rugido fuerte y le preguntó.
-¿Es cierto que las crías son mías?
-Sí.
Y entonces la perdonó y vivieron felices para siempre.

Jhon Edward Gomez
Grado: 4

jueves, 25 de febrero de 2010

Emergencia social: la Literatura de violencia contemporánea

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Matador, como el torero, como una corrida sin sol, sin verónicas, sin traje luminoso. La emergencia social es literalmente la más reaccionaria de las actitudes gubernamentales. Pero no hablemos de temas serios, hablemos del doctor ¿Será especialista?

El blog

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Recordamos con agrado la lectura de "Cuadernos de Lanzarote" de Jose Saramago porque es una obra que nació gracias al blog del escritor. Apuntes que durante más de cinco años leyeron sus cosmonautas y que alguna editorial, de esas grandes que hay en el viejo continente, publicó. Hacemos memoria porque el Blog es una extensión de la misma. Parafraseando a Borges. El blog como extensión, como recurso, como pantallazo, como protagonismo, como basura, como espacio virtual, como zancudo chupasangre, como síntoma contemporáneo.

Una estudiante de Décimo nos permite hoy publicar su ensayo "Variaciones sobre el discurso literario y cinematográfico: el caso de Cortázar y Antonioni" que ilustra maravillosamente la intertextualidad existente entre el cuento "Las babas del diablo" y la película "Blow up".

Jennifer Rojas es su nombre y pedimos un gran aplauso, (Cosa que por lo demás es muy sencilla para una generación palmífera) para ella.

ENSAYO EVENTUAL
Por Jennifer Rojas 10a

El argumento de la película Blow Up, es muy similar al que expone Julio Cortázar en “Las babas del diablo”, se trata de un joven fotógrafo, que a través de una fotografía tomada por él, entra en un juego de realidad y ficción.

La forma en la cual Julio Cortázar plantea la historia de “Las babas del diablo”, a partir del uso de diversas técnicas de lenguaje puede resultar abstracto, ya que narra en primera, segunda y hasta en tercera persona. En la película “Blow Up”, dirigida por Michelangelo Antonioni, basada en el relato “Las babas del diablo”, no existe una tercera persona que cuente la historia de Thomas, sino que, se centra en mostrar al personaje central y las diferentes actividades que realiza, pero, en ningún momento un “narrador” cuenta o interpreta los sucesos.

Mientras que Cortazar sitúa la historia en otoño en la ciudad de Paris, Antonioni, la ubica en Londres. En el texto se describen lugares específicos donde tiene lugar la historia, como los muelles del río Sena, la isla Saint&endash, el hotel de Lauzun, el Quai d´ Anjou. Centrando la ubicación espacial en un parque de Paris, cercano al río Sena. Indicando los lugares por donde transitó Michel, ese día de otoño.


Antonioni, por otra parte, decide ubicarse en Londres, centrándose en el estudio fotográfico donde trabaja Thomas, pero también se hacen algunas tomas en las calles de Londres, y en puntos concretos, como una tienda de antigüedades, un restaurante. Al igual que Cortazar, Antonioni describe la escena principal para el personaje en un parque, tomando solo algunos elementos utilizados por Cortazar (una pareja, árboles).

En el relato cinematográfico la historia se desarrolla en 24 horas, iniciando en la mañana cuando él (Thomas) divaga por las calles, y toma las fotos en el parque, finalizando al siguiente día al amanecer, mientras que en el texto, no es muy claro la temporalidad de los hechos. En la película no se presenta una fecha exacta de ocurrencia, simplemente muestra una época de los años 60´s. La referencia de Cortázar a la fecha del 7 de noviembre, puede ser importante para los lectores ya que ayuda a imaginar la época del año, y el entorno de este tiempo, mientras que en la película las imágenes no requieren de este tipo de detalles.


En la versión literaria no se da una descripción física del protagonista. Si bien, en la película se muestra una imagen del protagonista, tanto Cortázar como Antonioni se centran en el carácter del personaje, en la perspectiva que este tiene de todo aquello que le rodea, es decir, se centra en su interpretación de la realidad. En el texto, el autor trata de evidenciar el carácter retraído de Michel, introduciendo pequeños apuntes sobre temas diferentes al que venía contando (como las nubes y los pájaros). En la película Antonioni trata de mostrar su necesidad de novedad, y cierta facilidad de distracción, en situaciones donde Thomas empieza a tomar fotos a las modelos y abandona repentinamente el lugar, en busca de nada en particular, simplemente deja que algo lo cautive.

En uno de estos “escapes” del personaje, se encuentra en un parque, donde una pareja capta su atención. Este es el momento clave tanto de la historia textual como de la cinematográfica, se trata de una pareja que tiene algún contacto afectivo.

En la versión de adoptada por Antonioni, se trata de una mujer más joven que el hombre, y ésta se muestra inquieta al notar la presencia del fotógrafo, a diferencia de la versión de Cortazar en la cual la mujer es mayor, y el hombre es un pobre adolescente que parece abrumado por la incómoda situación, y se muestra desesperado. Mientras tanto, Michel o Thomas toma deliberadamente fotografías de la pareja y su tensa y cautivante situación

La descripción física que se hace en estas versiones es opuesta, ya que la mujer en la versión de Cortazar es rubia y en la película es pelirroja, aunque no se pierde la esencia de este personaje pues según Cortazar y Antonioni, ella es esbelta y hermosa como se muestra en el escrito y en las escenas de la adaptación cinematográfica, es decir, no pierde su carácter atractivo. Por otra parte, el escenario donde se sitúa la pareja, con un enorme árbol al centro de este, es similar en ambas versiones.

Acerca de las reacciones de los personajes en esta escena, en una y otra versión, la mujer persigue y reclama alterada al fotógrafo por los fotografías que les ha tomado sin autorización, mientras el hombre (el joven y el hombre mayor) aprovecha esta oportunidad y huye cobardemente. La reacción del fotógrafo es igual se describe de igual forma en el escrito y en la película, tomando el reclamo por parte de la mujer como un atrevimiento y grosería. Pero, en el texto de Cortázar, aparece en escena un hombre misterioso, que estuvo observando a la pareja todo el tiempo, y se acerca a participar de la exigencia que se le hace al fotógrafo, siendo esta una acción que resulta sorpresiva para “Michel”, ya que para él este hombre era completamente ajeno a la situación.

Posteriormente, la situación que vive el personaje central tiene un desarrollo diferente en el texto y el cine. En la versión de Cortazar, Michel llega inmediatamente a revelar las fotos, y en la de Antonioni, Thomas tiene un receso y en esos instantes recibe la inesperada visita de la mujer que le reclamaba por las fotos hace unos momentos, creando en él cierta intriga, pues sabía que la mujer solo buscaba el rollo fotográfico, aunque ella intentaba ocultar su intención, incluso seduciendo a Thomas. Finalmente, Thomas le entrega un rollo fotográfico diferente al que ella esperaba obtener, de todas formas la mujer se marcha del estudio.

A diferencia de la reacción que según Cortazar “Michel” tuvo tras revelar las fotos Antonioni lo representa como un estado de sorpresa y misterio que Thomas asume, ya que no sabe con certeza de que se trata dicho cuadro que amplia una y otra vez, entrando en un estado sicótico y llegando a la conclusión de que captura la imagen de un posible intento de asesinato, haciéndole pensar que salvó la vida de alguien , pero tras observar con detenimiento ve con incertidumbre en las ampliaciones de la fotografía, lo que parece ser un cadáver. Situación que lo llena de ansiedad y angustia, queriendo saber más sobre el “asesinato”, pero a la vez, o saber que hacer con la información que descubrió. En la película, toda esta confusión se representa en constantes movimientos del actor, yendo de un lugar a otro de la ciudad, siendo esta una modificación que implementa Antonioni dentro de la trama de la historia, convirtiéndola en algo más denso.

De cierto modo existe una similitud entre el relato de Cortázar y Antonioni, pues la fotografía conlleva a que el personaje entre a un estado de angustia y sobre todo a una situación de indesición y sosobra por lo que ocurre, hasta el punto de romper en llanto y pensar todo el tiempo en el cadáver y en esa escena, ocasionando un dolor por así decirlo y el cual lo manifiesta como un tiempo desafortunado (las nubes y el cielo se tornan negro mientras empieza a llover), planteando nuevos cuestionamientos.

De igual forma en la adaptación de Antonioni se aprecia que el desespero de Thomas se convierte en un estado locura que lo lleva a pensar en hechos y situaciones que no existen, con el fin de hallar una respuesta, un ejemplo de ello es retornar al sitio en el cual sucedieron los hechos por primera vez (desde su terrible hallazgo), y desde ahí puede ver el cadáver empeorando su estado. Pero el giro que realmente da el director de la película a la historia se refleja en la segunda vez que Thomas va al parque, es decir al amanecer siguiente se dirige al lugar donde estaba el cadáver y éste ha desaparecido, pero lo más bizarro de esto, es la aparición de un auto lleno de personas eufóricas, quienes representan a diversos personajes que se asemejan al teatro o mimos por sus rostros pintados que ilustran un carácter especifico y quienes aparecen al inicio de la película gritando y corriendo por las calles de la ciudad. Lo cual considero es una metáfora que refleja el estado de locura que Thomas posee, ya que se imagina situaciones irreales y como las situaciones pueden tomar otra dirección a la inicial.

***

Respecto a las adaptaciones de libros que han sido llevadas al cine, se pueden destacar películas como El Padrino (The Godfather) de 1972 basada en la novela de Mario Puzo y dirigida por Francis Ford Coppola cuyo argumento se centra en mostrar una familia de la mafia italiana y la organización de este clan guiado por “Vito Corleone” el protagonista quien vive en la New York de la posguerra y es el cabecilla de la organización familiar.

La representación que esta película ofrece con respecto al libro capta muy bien todos los elementos de este, ya que muestra el poder de la mafia de Sicilia iniciando en los años 70”, siendo esta una gran adaptación al cine que no pierde su esencia literaria y la cual fue el inicio de la trilogía de el Padrino I, II y III y constituyó un hito en el cine.
Por otro lado se encuentran películas como El club de la pelea (Fight Club) que es una película de 1999 basada en la novela de Chuck Palahniuk, y fue dirigida por David Fincher. El argumento de la película se basa en un narrador sin nombre quien crea dos personalidades en si mismo, es decir la propia y otra llamada Tyler Durden que representa todo lo que el querría ser, o en un sentido mas amplio este mismo creó su ego y alterego tras estar cansado de su cotidianidad, lo que le lleva a crear un circulo de peleas clandestinas de mucho éxito en el sótano de un bar dando origen a un club llamado “Proyect Mayhem” organización de la que es fundador y tras eventos desafortunados se desintegra llevando al narrador a darse cuenta de su trastorno y descubrir que Tyler vivía dentro de sí mismo ya que tenia personalidades disociadas.
Orgullo y prejuicio ( Pride and Prejudice) es la una novela romántica inglesa escrita por Jane Austen en 1813 y cuya adaptación al cine se realizó en el 2005 dirigida por Joe Wright, en la versión cinematográfica el director es fiel a la descripción de época y conserva los elementos vitales del curso que Jane le da a la historia. El argumento principal de la obra se centra en la relación de Elizabeth Bennet y Mr. Darcy protagonistas de la obra y los cuales ven obstaculizado su amor por las diferencias sociales, los perjuicios de la época especialmente y por la actitud de la pintoresca familia Bennet quienes eran de baja extracción social, en busca de ascenso social. De este modo, conseguir un esposo para cada una de las cinco hijas de la familia, ya que es el tema central es el matrimonio por el bienestar familiar económica y socialmente , es decir por intereses.

Una adaptación totalmente diferente se realiza con la saga de Harry potter novela de fantasía escrita por J.K Rowling quien creó esta novela surrealista y cuya obra fue llevada al cine por directores como David Yates, esta saga ha tenido siete adaptaciones cinematográficas compuestas por algunos títulos como (Harry Potter y la piedra filosofal , el prisionero de Azkaban, el cáliz de fuego , la orden del fenix). El argumento de esta historia se centra en la lucha de Harry quien es un huérfano que vive con sus despiadados tíos hasta que en su 10 cumpleaños se da cuenta de que es un mago y averigua que cuando tenía un año, Lord Voldemort asesinó a sus padres, y cuando quiso hacer lo mismo con él, la maldición asesina se volvió sobre sí mismo, haciéndolo desaparecer, mientras que a Harry sólo le quedó una cicatriz en la frente en forma de rayo. Descubre que su destino está ligado al de Voldemort, y que debe ser él quien evite el resurgimiento del Señor Oscuro. Su historia se ubica en la escuela inglesa de magos y hechiceras llamada “ Hoqwarts”.

Numerosas películas de fantasía han sido llevadas al cine como Charlie y la fabrica de Chocolate ( Charlie and the chocolate factory) basada en un libro para niños escrito por Roal Dahl en 1964 y cuya versión cinematográfica fue dirigida por Tim Burton en 2005. Esta es la historia de un niño ingles llamado Charlie Bucket de extracción humilde y quien sueña con ir a la fabrica de chocolate de Willy Wonka, quien ha distribuido 5 tiquetes dorados para que cinco afortunados niños de todo el mundo puedan conocer su fabrica. A pesar de su precaria situación económica, Charlie tiene suerte y encuentra en uno de los chocolates el último tiquete dorado, logrando su sueño.
La intención de Willy Wonka es dejar su fabrica a el ultimo niño que quede tras el alucinante recorrido por la inmensa fabrica de fantasía poniendo a prueba a todos los 5 niños concursantes de diferentes partes del mundo, quedando finalmente Charlie quien es el futuro heredero de el imperio Wonka.


Estas adaptaciones cinematográficas basadas en la literatura, en general toman el curso de la historia que el autor implementa en la libro, mas no la reflejan totalmente ya que incluyen elementos que sean mas visuales con respecto a la intensidad o a la característica que se le quiere dar a la película de cualquier género y en especial a películas de fantasía como Harry Potter o Charlie y la fabrica de chocolates.

De igual modo, los directores conservan espacios e ideales siendo fieles a lo que se quiere representar al espectador, un ejemplo de ello es orgullo y prejuicio que toma la esencia de la época, pero al mismo instante modifica la historia para darle un camino distinto en el cine. A diferencia de historias que buscan captar con mayor profundidad la realidad que el autor describe siendo este el caso de el Padrino, especialmente porque se torna en situaciones emocionantes que reflejan lo que se quiere expresar de forma bizarra y cruda como lo es el mundo de la mafia.

Aunque también hay adaptaciones como el club de la pelea que retratan un estado peculiar de un personaje agobiado por su la vida perdedora y que recurre a la imaginación para crear un alguien anhelado para él.

martes, 16 de febrero de 2010

Berlinale: Ficción occidental

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Lejos de nuestras ínsulas y planicies ferroviarias, se conmemora el 60 aniversario del Festival de cine de Berlín. Centenares de miles de extranjeros, maestros, fugitivos, fotógrafos, actores buenos y malos, empresarios, modelos, mochileros, porteros, cosmetólogas, dentistas, secretarias, psicólogos, arquitectos y uno que otro niño, han visitado en esta época aquel país tan pletórico de recuerdos y sorpresas. Se han fijado, en lo que va corrido del evento, y se siguen fijando, en la evolución de la ciudad que un día estuvo dividida. Temblando de sólo pensar que quizá en donde tomaron aquella fotografía para el albúm de viajes, pudo haber sido una pared de la infamia, un agujero idóneo para el fusilamiento. Impávidos se entregan al bello y cultural festival que llena de vida una ciudad tan paradójica y fría. Mientras, entregando osos, los organizadores ven con sumo orgullo en qué se ha convertido lo que una vez fue la antipropaganda anticomunista de los aliados.

"RDA" (República Democrática Alemana) son las letras que hoy rechinan en los dientes amarillos de los alemanes que ven con asombro casi latino las cientos de vallas que revelan los aún más amarillos dientes de los actores y actrices norteamericanas. Pero nosotros pensamos: no hay duda, entre los festivales de Cannes y de Berlín, el mejor es el de Sundance.

No es solo especulación eso de que las grandes mentes buscan lo extraviado, lo que nadie encuentra. No en vano se esfuerzan en adquirir y dejar para sí todo un acervo de la más rara filmografía mundial, cosa que a los gestores de tan importantes eventos les fascina. Hay sin embargo, una película que pulula en el universo berlinesco que llama mucho la atención. Una película dirigida por Martín Escorsese y protagonizada por su actor fetiche, Leonardo DiCaprio. El nombre es irrelevante si se toma en cuenta que falta muchísimo tiempo para que llegue a Colombia.

No obstante, mientras escribimos esta pequeña columna nos preguntamos cuál prefierimos entre el festival de Sundance y los Goya, y nos quedamos con el Festival de cine de Santa Fé de Antioquia.

miércoles, 10 de febrero de 2010

El lado oscuro

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Hay en la ciudad dos tipos de opiniones, una que dice que la tiranía, como decía un personaje de Chesterton, se basa en la anarquía, en el desorden, y otra que piensa que el orden y la aparente rectitud es sólo una cortina de humo para ocultar el más cruel despotismo. Son opiniones ambas en extremo maniqueas, sucintas, incompletas. Pero, ¿Qué otra forma de pensar puede surgir en medio del alboroto episcopal que colma aulas, discursos y periódicos? Es un mundo peligroso, acechante cuando las formas de expresión superan la barrera del sí y el no.


Equipo de Adhuc Tempus

domingo, 7 de febrero de 2010

El buen periodimo necesita Independencia y distancia.

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Una vez más el poder oscurece el panorama de opinión en estas tierras ya olvidadas por la fortuna. El cierre de la Revista "Cambio", dirigida por los periodistas Rodrigo Pardo y Maria Elvira Samper, ha sido el último de los chistesitos pendejos a los que ya empieza a acostumbrarnos la Casa Editorial el Tiempo (Y señalo con mayúsculas algunas de las palabras menos libres de nuestra lengua). En un lugar tropical, inestable, húmedo y afiebrado como Colombia, en el que no hay cobertura educativa pero sí ampliación de cobertura y en donde el ejecutivo es comandado por hombres tan irrisorios como José Obdulio Gaviria o el pequeñito ése que piensa que camina con la suerte como escudero, la clausura de una revista de oposición, o mejor, de opinión, y la no renovación de los contratos de sus talentosos directores, se presenta como un alúd hercúleo que sepulta lo que ya se estaba convirtiendo en todo un proyecto democrático. Por el bien de lo poco que queda de periodismo nacional, rogamos desde la Revista Adhuc Tempus que nadie en el Colegio se arriesgue a leer un periódico tan insulso y sesgado como el susodicho.

No existe democracia cuando no hay información circulando.

lunes, 25 de enero de 2010

LA ABUELA

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Me da miedo, no sé. Tal vez esta casa sola, frío todo, húmedo, callado menos por las llaves goteando. También lo horrible porque recién se murió la decimonónica vieja abuela. Hacía sabrosos frijoles que no me comía. No sé, ahora si viera a la vieja ahí parada ofreciéndome mazamorra, de pronto me haría popito en los pantalones, lo siento mamá, yo los lavo. Fuera de todo, esas llaves olvidadas, el lavamanos lleno de flemas de viejo, las baldosas viejas todas manchadas con el específico y el trapeador con el que trapeaba igualito a ella. baldosas rojas y amarillas, jugaba con los carretes de hilo ahí cuando era chiquito, no habían amigos, era yo solito. También entonces le tenía miedo a la abuela toda arrugada, canosa, mueca, crispada por las venas várices. Cuando era nene mamita se murió, pobre mamita de estornudos, y papito se fue en un bus y nunca volvió. Entonces me quedé con la abuela, decía, qué nené ¿Querés jugar pizingaña?, yo lloraba, decía que no, y entonces ¿querés jugar a la pizingaña?, No, ¿querés jugar a la pizingaña?, bueno abuela snif, snif. Entonces nene vos cantás la rondita, y movía su bastón como si fuera su mano, o un arma. La abuela tenía la piel de las manos rara, toda delgada pegajosa venosa y fea; como una babosa, una telaraña o un kiwi rancio. Y peor cuando abría la llave de la cocina, y lavaba las papas para el puré. Me da temor esta casona, y más ahora que abuela está muerta bajo tierra, RIP, descansa en paz, estiró la pata, ánima. Raro, quién abrió la llave de la cocina. Me da meyo ir a ver, yo estoy en el patio, pasar los corredores oscuros, pasar la sala donde viejas decrépitas todas ya muertas rezan aún el rosario mil veces. La pieza de la abuela, Entonces ésta es la pieza de la abuela. El sagrado corazón, la virgen, el baúl, la mecedora. Ella no me dejaba pasar, que eran cosas de ella, igual yo no quería . En el baúl hay una foto, Es ella joven con el señor abuelo piloto del ejército héroe nacional. Hace 70 años Mister abuelo se cayó al mar ¡Paf! se murió. Salgamos de la pieza, ¿Y por qué salgamos en plural? Cosa tétrica. La cocina. Qué es eso. La abuela de ectoplasma y agua está saliendo por la llave del lavabo, se escurre, se encoge, se estira. Se arrima. Nené, querés jugar pizingaña, ¡No!, bueno snif snif. Me toca la cara ¿Mami los pedos pesan? Me hice popito, yo lo lavo mamá. Fue culpa de la abuela, todo es siempre culpa de la horrible y muerta abuela.

David Ramirez Peláez
9a

viernes, 15 de enero de 2010

El trabajo

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El trabajo

El tiempo se resume en la continuación de un contrato.
Desaparece en cuanto éste se renueva,
al extenderse, el tiempo se dilata,
se ensancha tanto que se torna invisible y vuela,
se contrae, el último día del año, cuando todo ya está perdido.
Así pues, el afán por hacer de las cosas otra cosa
se pierde en el elixir del aparente orden.

Al dejar de trabajar, la vida toma un color lapislázuli.
Navega entre el ocio amarillo y el oscuro aroma mineral.

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Jacinta

La hermana de ella se llamaba Jacinta,
era alta y encorvada,
no le gustaba dar la cara.

Digo se llamaba porque ya no se llama.
Ya no es una llama, ya no llama,
la fría lontananza se descompuso,
Jacinta se desvaneció también,
se fue con la tarde.

Nunca se fue conmigo, aunque por ahí conservo una foto.
Ella era la que me gustaba, a pesar de que era coja,
aunque babeara, aunque fuera menor.
Altanero sol, atrevida luna, despistadas estrellas,
Jacinta sola era más bella.

Dice mi padre que ella era la que más le gustaba, entre las dos hermanas,
Las idiotas;
pero que no era mi madre, que nunca lo fue, porque aunque me vio de primera,
no salí de ella.

Yo no tengo madre, porque no tengo a Jacinta,
finjo ir, finjo venir, de pasitos llego al trabajo
y luego al teatro,
raras veces vuelo sobre moscas
y ni se diga de andar sobre bichos.

Luego yo ya no sé qué pensar, tanta infamia en la verdad
y mierda en la garganta,
cada palabra es un enorme fraude
episcopal
extraditado de
otro planeta en forma de bollo,
o en forma de niñas anoréxicas amarillentas.

Pensaré mejor en Jacinta, que me salva y me da teta,
Pensaré en sus senos, pensaré en besarlos,
proxeneta sol,
errabunda luna,
orgiotas estrellas
¿será que Jacinta llega, será que esta noche vuelve a crecer en la tierra?


Estanislao Marino Sánchez

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El pasillo

La mujer se levantó y se marchó. Roland puso sus manos y su cabeza sobre la almohada y empezó a pensar. Eran las dos menos cuarto de la madrugada. El gato que había visto desde que desnudaba a Lily permanecía allí, en el tejado. Impasible. Hizo un movimiento ridículo con la sábana para que el animal se marchara. Y allí quedaron sus pensamientos.

Se vistió y bajó por las escaleras plateadas del motel. El pasillo se volvía rojo por las bombillas situadas en lo alto de las puertas y hasta la recepción el panorama era homogéneo. Pagó y se montó al auto con la tristeza de saber que Lily caminó también, sola, por aquel sendero eclesiástico.

Aún era tremendo el recuerdo en su cabeza.

En el primer semáforo hacia el norte de la ciudad, el líquido de frenos falló. El auto se consumió en chatarra y Roland apenas y salía gateando del suceso desafortunado. Las sirenas de la ambulancia y la policía lo aturdieron al punto de emanciparlo del atolondramiento del golpe y pudo erguirse y, salvo por el golpe en la frente, pudo camuflarse bien entre la multitud que hacía caso omiso del llamamiento del vampirismo pasivo interior. Caminó entre ellos por horas y después, se cansó y se sentó por su dolor de cabeza. Lily desaparecía de su recuerdo. Hacer el amor con ella había sido extraño pero ¿Por qué? No lo entendía. Tampoco quería. Respiró hondo y se fue de aquella calle.

Luego, al ver que no tenía sentido, fue a casa de Lily, o la que creía que era la casa, y tocó.

-¿Si?-Preguntó una voz femenina.

Roland volvió a tocar.

-¿Qué se le ofrece?

-¡Ah!, si-como limpiándose la garganta,-busco a Lily.

La mujer pareció dudar.

-no hay ninguna Lily.

-¿Está segura? Dijo Roland con gravedad, como si no se hubiera golpeado contra un poste de electricidad.

-Completamente, joven.

La conversación se estaba dando con la puerta como principal perceptor.

-Señora hágame…

-Señorita.

Y abrió la puerta.

Era una mujer mayor, bastante atractiva, con una pañoleta en la cabeza, azul, que acentuaba más sus ojos grises. Tenía un pequeño pantalón de Jean y unas piernas que, con cicatrices, no dejaban de ser llamativas.

-aún no me he casado.

-Mucho gusto.-y Roland se tapó el golpe en la frente.

-¿Qué le pasó a usted?-preguntó la mujer quitándole la mano a Roland y poniendo la suya en su lugar.-parece que ha sufrido un accidente muy grave.

-No fue para tanto.

-Yo si lo creo,-dijo ella-venga para acá.

Y lo empujó hasta la casa con determinación.

-Busco a Lily.

-A ver, alcánceme ese pañuelo de la mesa-dijo ella.

-¿Este?

-El otro.

-¿La conoce?, preguntó el hombre cruzando la pierna, con mucha naturalidad.

La casa era pequeña, de unos siete metros de profundidad, con unos cuadros grandes sobre unas paredes pequeñas. Había un gato, que aterrorizó a Roland, tres materas, dos sillas de plástico y una puerta.

-A muchas.-contestó ella.

Ambos guardaron silencio. Ella lo curó con paciencia de granjero y con mucho cuidado. El accidente trajo como consecuencia en Roland un chichón grande en la frente, una cortada en la ceja izquierda y un raspón en el codo enorme. Cuando terminó, la mujer se levantó. Se acomodó el trapo en la cabeza y abrió la puerta principal.

-Ya puede irse.

-¿Cómo se llama usted?-Roland tenía muchas ganas de hacer esta pregunta.

-Lily. Contestó ella con repugnancia. Como si hubiera nominado los días de la semana.

-¡¿Lily?!

Roland se levantó y caminó por la casa que más parecía una sala de espera.

-Ayer me pagó usted para que lo complaciera.

-¡No es cierto!-gritó con desconsuelo-¡Es una acción impropia de mí!, yo, un individuo pletórico de razonamientos y sensatez, entero y perspicaz ¿Pagando por un servicio sexual? ¿Enamorándome de una…

-es hora de irse guapo.

Roland se tomó la cabeza y se quitó el trapo que ella le había puesto. Luego, se quitó un zapato y se lo tiró. Tumbó las sillas mientras ella cerraba la puerta. Entonces Roland miró la puerta que no había visto y la abrió. Daba a un pasillo muy parecido al del motel. Era temprano, así que la mancha rojiza crepuscular era la única diferencia entre esta imagen y la de la noche anterior.


Tarcicio Flórez