martes, 2 de marzo de 2010

Equivocación que puede ser letal

Hay en el inconsciente una información agazapada en algún rincón. Las peleas, los desencuentros, la infamia, la desobediencia, la infidelidad, no son solo temas de la más exquisita literatura ni de la más lacrimosa de las filosofías; Incluso los niños, incocentes ellos, saben perfectamente cuáles son los problemas centrales que mueven a sus padres a seguir juntos, o que llevan a una mariposa a salir de su crisálida. Éstos niños, superdotados dicen unos, son simplemete unos seres que despertaron primero que nosotros, que con unas cuantas palabras pueden describir mejor que nadie el contexto social en el que todos nos vemos sumidos.

Aquí les va la prueba

Había una vez unos guepardos, uno hembra y otro macho, que se querían mucho. Un día la hembra fue a la casa del leopardo y el macho pasó por allí y escuchó un maullido y se fue. Al paso de unos meses la hembra tuvo crías y el macho pensó que ella y el leopardo habían estado ocultamente y decidió destruir el hábitat del leopardo. Un día el guepardo, con sus orejas móviles, escuchó que la gueparda le decía al leopardo que el macho pensaba que las crías eran suyas, -Pero en realidad son de él- le dijo ella.
Entonces apareció el macho con un rugido fuerte y le preguntó.
-¿Es cierto que las crías son mías?
-Sí.
Y entonces la perdonó y vivieron felices para siempre.

Jhon Edward Gomez
Grado: 4

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