Aquí les va la prueba
Había una vez unos guepardos, uno hembra y otro macho, que se querían mucho. Un día la hembra fue a la casa del leopardo y el macho pasó por allí y escuchó un maullido y se fue. Al paso de unos meses la hembra tuvo crías y el macho pensó que ella y el leopardo habían estado ocultamente y decidió destruir el hábitat del leopardo. Un día el guepardo, con sus orejas móviles, escuchó que la gueparda le decía al leopardo que el macho pensaba que las crías eran suyas, -Pero en realidad son de él- le dijo ella.
Entonces apareció el macho con un rugido fuerte y le preguntó.
-¿Es cierto que las crías son mías?
-Sí.
Y entonces la perdonó y vivieron felices para siempre.
Grado: 4
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