De parte del equipo, este poema:
Morron
¡Qué pasa que no llega el sosiego!
¿Es que la juventud es todo menos calma?
Puros recuerdos de niñez, de espanto ingenuo
de coladas y abellanas,
no hay duda que faltan, al menos, diez años más de
condena.
Es verdad, el mar nunca para,
el violín del viento toca, toca, toca,
y mientras las algas marinas absorben perennes la tenue luz
que les llega
yo en cambio quiero que todo pare,
por un minuto.
¿Cómo será un minuto en la eternidad?
como que quiero que los pensamientos se anulen,
cual desaparición forzada.
No acepto la idea de la existencia permutada;
y por eso
me ha dado malaria, me he quedado sordo,
he padecido la adicción a la noche y al silencio,
las variaciones de mi espacio que es el mismo.
Las luces del automóvil siguen encendidas
continúan persiguiéndome.
Lucho, peleo, no quiero de ningún modo
quedarme dormido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario