jueves, 8 de abril de 2010

Protesto

Planillar significa presupuestar, medir, anticiparse. Por supuesto en casos en los que las fórmulas y las discuciones poco pueden alterar un principio. Digamos que un principio no cambia con el viento ni con la acción manipulante de cualquier actor. Un principio es una idea que no tiene partes. Como el punto.
Justamente, cuando los textos o la escritura no admiten abducciones, cojen forma de discurso. Los discursos son papeles sanitarios casi siempre firmados. No obstante, muchas veces la escritura quiere ser una oda, un pensamiento arraigado profundamente al cerebro, no al corazón, un proyectil. Cuando se quiere analizar o controvertir, o manipular una escritura semejante, se inicia un trágico proceso de suplantación, la absurda empresa de querer analizar un disparo desde el punto de vista del proyectil, o de la bala, pero no desde el viento que rompe.

Muchas veces, no hay nada más para decir. Solo la verdad.

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